Este domingo es un poco especial. Los “caminantes” vamos a hacer un descanso en esta peregrinación suave por la Palabra de Dios.

Durante casi tres años unos cuantos andarines, entre 4 y 6, nos hemos atrevido a comunicaros nuestras reflexiones sobre las lecturas de los domingos. Y ha sido una pequeña obligación y un enorme descubrimiento. Esta semana hemos hecho balance y os ponemos un resumen de cómo nos hemos sentido:

“Durante estos tres años el realizar la Hoja Parroquial, siendo parte del grupo de “Caminantes”, me ha servido para poder analizar en detalle todo lo que hacía Jesús con sus discípulos en aquellos tiempos y también la primera y segunda lectura que solemos verla menos y otros personajes menos conocidos. También me ha servido para saber lo que dice la Palabra a mi familia”

“Cuando solo era un proyecto parecía fácil rellenar unas palabras sobre las lecturas del domingo. Nos dimos cuenta que no se trataba exactamente de eso, más bien escribir lo que la Palabra iba abriendo camino en nuestros corazones, lo que despertaba, lo que iba removiendo. Semana a semana fuimos compartiendo las lecturas del domingo en familia. Resultó sorprendente ver cómo, aunque compartimos el mismo techo, a cada uno nos quedaba una semilla que crecía diferente; cómo en diferentes momentos era uno u otro el que encontraba cierta clave que iluminaba, aquella chispa de la Gracia 

También nos preocupamos de entender algunos pasajes que no eran de fácil comprensión, otros que parecían claros, nos dimos cuenta que no lo eran tanto o que se nos habían pasado desapercibidos detalles importantes…. Para esa tarea de clarificación nos ayudaron lecturas, comentarios de Padres de la Iglesia, Benedicto XVI, ¡cómo no recordar los sugerentes comentarios de San Antonio de Padua!

Hemos querido ver la presencia de Jesús en medio de nuestra familia y nos gustaría que más familias se lo propongan. En estos tiempos de materialismo, de pérdida de sentido de la fe, de falta de interiorización cristiana, creemos recomendable que las Pequeñas Iglesias Domésticas familiares acojan la Palabra y la hagan suya, que sintamos la presencia de Jesús en medio de nuestro salón, como un miembro más de la familia, Él lo está deseando.

Esperamos que esto no quede así, que sigamos compartiendo la Palabra en casa y con los amigos. Nada ni nadie nos obliga y nada ni nadie nos lo puede impedir”

“Me ha gustado mucho que haya sido en familia, porque así todos escuchábamos lo que destacaban los demás y cuidábamos de la fe de todos. Pienso que ha sido positivo para mí, porque ha significado ser constante en algo relacionado con Dios y era una forma de orar. A veces escuchaba cosas que venían a cuento de lo que sucedía en mi vida o cosas que no quería oír, pero lo necesitaba.

También hay que decir que no todos los días han sido maravillosos o inspirados. Al fin y al cabo, somos una familia y tenemos nuestros fallos. Me apena que se acabe, pero seguro que aprendemos a orar de otra manera todos juntos.”

Un testimonio más:

“El paso de los Caminantes me ha permitido conocer las Escrituras de forma más profunda de lo que había hecho hasta el momento. No solo comprender, sino también buscar qué me dice a mí en concreto. Al llegar a la Misa, recordaba las lecturas y me permitía entender mejor las homilías ¡qué importante es repasar antes las lecturas del domingo! Pero también hemos aprendido unos de otros, conocer significados y apreciar la belleza de algunos pasajes del Antiguo Testamento, la Doctrina que se explica en las segundas lecturas y que forman el Catecismo y la belleza de las parábolas…”

De una de ellas vamos a dar una nota: ¿quién no recuerda a los obreros que reciben un denario de sueldo, tanto los que han trabajado desde el alba como los que llegan a última hora?  (Mt 20, 1-16). Es que lo bueno no es una pequeña paga. Lo bueno es haber estado con tan buen Señor, a su servicio. Cuantas más horas, mejor.

Gracias por vuestra comprensión, paciencia y confianza.

Caminantes

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