En este domingo Jesús nos ha dejado felizmente desconcertados. El cansancio del confinamiento o la monotonía nos tiene un poco aletargados o irritables. Y nos saca de la tontuna ya la lectura de los Hechos: “…aquel día fueron agregadas unas 3000 personas” ¡Qué barbaridad! Podemos pensar que era exagerado San Lucas, pero también podemos pensar que efectivamente, el mensaje que daban aquellos testigos movía profundamente el corazón y el alma de las personas en un número enorme. Aunque vivimos lejos en el espacio y el tiempo, nos llega hoy la convocatoria de Jesús con su promesa de salvación.

Y para más movimiento: sanidad cristiana. Las heridas de Él nos curan. Dice el texto “con sus heridas fuisteis curados” Pero nosotros enmendamos un poquito la carta de Pedro: nos siguen curando. De manera misteriosa y profunda, el dolor que hay en el mundo, en esta pandemia por ejemplo, va a ser trasformado por Jesucristo en un camino de salvación, aunque no lo veamos bien con nuestros ojos, ni lo entendamos con nuestra mente limitada. 

Pero el colmo hoy es el Evangelio, como siempre. La lectura parece conocida pero, atención, no seamos superficiales.  Aquí  Jesús habla de sí mismo como una puerta que está abierta, por donde se facilita el paso a la Salvación, pero además es que es la única puerta, porque los atajos y saltos son los recursos de los que nos quieren engañar.  También puede estar hablando Jesús de la Iglesia: somos nosotros el aprisco de ovejas, y serán pastores los que pasen por “la  puerta” (por esa puerta que es Jesús). Hoy es un día muy especial, para pedir por los pastores de nuestra Iglesia (la pequeña de Batán y la Universal). Vamos a fijarnos en ellos, en su imagen de Cristo. Pero también vamos a mirarnos nosotros: ¿Acompañamos a nuestros pastores…  les queremos… animamos… ayudamos? ¿Pedimos por ellos? ¿Les corregimos fraternalmente o somos chismosos, como dice el Papa? ¿No seremos cabras levantiscas, haciendo lo que nos apetece?

Lo que más nos ha hecho detenernos es la última frase: “He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” La Vida que Jesús nos quiere regalar es abundante. ¿Vivimos este sentido de generosidad? ¿Somos agradecidos? No sé….

Caminantes.

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