Colabora con tu parroquia

Haz tu donación periódica o puntual a la cuenta

ES09 0030 1350 61 0001626271

Suscríbete a la parroquiaHaz un donativo con Tarjeta o PayPal

Suscríbete a la Parroquia

Es muy importante para la parroquia que nos autorice a informarle de las actividades que usted hace posible:

13 + 14 =

Cómo se sostiene la Iglesia

La Iglesia se autofinancia a través de las aportaciones directa de los fieles y de la Asignación Tributaria. Es el Fondo Común Interdiocesano es el responsable de asignar los recursos en función de las necesidades de cada diócesis.
Desgravaciones y deducciones fiscales por donativos a la Iglesia, ¿los conoces?

Puedes realizar un donativo periódico o puntual y colaborar de esta forma con tu parroquia y con tu diócesis. Estos donativos se pueden se puede desgravar fiscalmente en la declaración de la renta. En esta tabla explicamos los distintos porcentajes de desgravación:   

Según el régimen fiscal:

  • Las personas físicas (las que tributan IRPF) se puede desgravar:
    • Donativos de hasta 150€ un 75%
    • Donativos de más de 151€ en adelante un 75% de los primeros 150€ y un 30% del resto.
    • Donativos recurrentes (tres años consecutivos donando la misma cantidad o mayor): 35%
    • Con un límite de deducción máxima: hasta el 10% de la base liquidable.
  • Las personas jurfídicas (aquellas que tributan por Impuesto de Sociedades, el IS), se puede desgravar:
    • Donativos en general un 35%
    • Donativos recurrentes un 40%
    • Con un límite de deducción máxima: hasta el 10% de la base liquidable
¿Qué es un donativo recurrente?

Un donativo recuerrente es aquel que realizas durante los tres años anteriores (consecutivos) por el mismo importe (o superior) a la misma entidad.

La fiscalidad de la Iglesia

La Iglesia no tiene ningún régimen fiscal especial, único o distinto a otras entidades. Exactamente igual que todas las oenegés y que otras instituciones, asociaciones o fundaciones del sector no lucrativo está sujeta a la Ley de Mecenazgo.

Sin rodeos hay que afirmar que en buena medida esto hace posible la labor social de la Iglesia. La Iglesia está insertada en la sociedad y, por eso, gran parte de las actividades de la Iglesia están orientadas a beneficiar a la sociedad en general y, especialmente, a aquellos que más necesidad tienen.

La Ley de Mecenazgo (Ley 49/2002) es la base del régimen fiscal de la Iglesia, ya que supone su identificación con las del resto de entidades del sector no lucrativo (ONG, Fundaciones, etc.).

El régimen fiscal actual es el siguiente:

  • Están exentos de pago del Impuesto de Sociedades los donativos, las colectas, los rendimientos del patrimonio mobiliario (intereses, dividendos, etc.) e inmobiliario (alquileres, etc.) y las plusvalías generadas por ventas de patrimonio.
  • También están exentas algunas actividades económicas de asistencia social, las prestadas en hospitales y colegios, las editoriales y librerías, las visitas culturales, la realización de cursos o conferencias, las actividades deportivas y aquellas cuyo importe no supere los 20.000 euros.
  • Están exentas del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) las propiedades de la Iglesia en los que se llevan a cabo las actividades antes mencionadas.
  • Las instituciones de la Iglesia quedan exentas de pago del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales.
  • Por último, la Iglesia está exenta del pago de plusvalías por terrenos, del Impuesto sobre sucesiones y donaciones y del Impuesto de Actividades Económicas.

Tu parroquia necesita toda la colaboración posible para seguir desarrollando todo lo que hace por los demás

El 55% del presupuesto total sobre el que se sostiene la Iglesia proviene de las aportaciones voluntarias de todas aquellas personas, creyentes o no, que valoran la labor que se lleva a cabo en su mayoría desde las parroquias. Es una ayuda cercana, real, cálida.

Porque las parroquias, además de desarrollar su labor celebrativa, pastoral y evangelizadora, tienen un papel fundamental para los barrios y pueblos en las que se encuentran: desde facilitar espacios donde las personas pueden desarrollar actividades solidarias, culturales y lúdicas, hasta la puesta a disposición de aquellos que más lo necesitan: atención, un techo, afrontar un mal momento personal o económico…

La atención de aquellos más vulnerables , como son los enfermos y las personas mayores, es también misión de la Iglesia: las visitas y el acompañamiento tanto a centros como a sus propios hogares suponen, además de un alivio para el alma, un alivio para su mente y para su dolor, un tiempo de compañía en la que pueden coger fuerzas y ánimo para seguir adelante. Cada mes casi 70.000 personas y sus familias son acompañados por sacerdotes, religiosos y voluntarios.

Centros para ayudar mujeres maltratadas, a víctimas de la trata de personas, migrantes desprotegidos, casas para ancianos, enfermos crónicos y personas con discapacidad; centros para promover el trabajo, para la promoción de la mujer, para la defensa de los jóvenes… lo que podemos nombrar con unas pocas palabras en el fondo contiene 8.000 centros activos y en 2.834.000 personas asistidas.

A través de Cáritas hacemos llegar alimento, ropa, cariño y apoyo a tres millones de personas. Manos Unidas nos permite ayudar a más de un millón y medio de personas de forma directa, y seis millones de forma indirecta. ¿Y qué decir de la gran labor de nuestros misioneros? Más de 11.000 personas repartidas por todos los continentes, dedicadas a dar todo de sí mismos para lograr mejorar la vida de aquellos que más difícil lo tienen.

¿A qué dedica la Iglesia el dinero que recibe por la generosidad de muchos ? A todos y cada uno de los rostros que hay detrás de esas cifras y aún más: puedes consultarlo al detalle en la Memoria de Actividades de la Iglesia que se publica cada año.

Gracias por su generosidad a tantas personas como colaboran con la Iglesia con su tiempo, con sus cualidades y con sus aportaciones. Todos somos parte de una Iglesia que acompaña y ayuda.

Pin It on Pinterest

Share This