Salir de la ignorancia

abr 15, 2018 por

Comenzamos nuestra reflexión sin­tiendo que estamos en Pascua, pero con un llamamiento profundo a la conversión. En el llamado de Pedro, nos recuerda nuestra responsabilidad y nuestra capacidad de cambio y de ser perdonados. Nos recuerda también San Juan la centralidad de Jesús, no solo porque ha dado su vida por nosotros sino porque es quien nos rescata de la malicia, de la injusticia cometida, de la superficialidad.

Pero en el Evangelio es donde vemos una línea profunda: primero obsequiarnos con la paz, que calma nuestro miedo, nuestro es­tupor ante lo que no entendemos. Por eso el Señor tiene que abrirnos el entendimiento. ¡Qué importante es tener despierta la cabe­za y el corazón para percibir las cosas del Señor! La ignorancia que se menciona en la primera lectura es en parte responsable del daño, del mal. Y lo opuesto es la luminosidad del entendimiento que da la Resurrección. Aún tenemos delante ese Cirio Pascual que es la Luz del mundo. Jesucristo lo pide y lo desea para nosotros.

¿Pero para qué queremos ese entendi­miento de las Escrituras, de la Vida de Je­sús, de Jesús mismo? Para testificar. Para anunciar que tenemos una posibilidad más de ser perdonados, de acceder al amor más completo. Para compartir con los demás la inmensa alegría de sabernos salvados, que­ridos, ayudados…

Vamos a mirar a Jesucristo una vez más: se ofrece como víctima, nos da la paz, com­parte con nosotros lo que somos y tenemos, nos abre la compresión de la vida desde el Amor, nos impulsa a llegar a los hermanos…

 

¡Gracias Señor por tu Resurrección!

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