La vid fértil y la poda

abr 29, 2018 por

¡Es tan sugerente la imagen de la cepa de vid, con los sarmientos y luego las dulces uvas! Pero a poco que escuche­mos sale la imagen del labrador que poda esa vid. Al principio pensamos en nosotros mismos. No nos gusta ser po­dados si más o menos damos frutos. Pero hay dos claves al menos. Una se refiere a los frutos que damos: ¿son fru­tos de amor es decir, para el bien de las personas que tenemos cerca? ¿tienen que ver con la escucha de la Palabra o son resultado de nuestros planes? Hay otra lectura. Lo que el labrador hace es podar la Vid, que es el mismo Jesús.

Permanecer. No vale con estar un ratito, cuando no tenemos otras tareas que hacer. No vale con dar el tiempo que nos sobra. Permanecer indica estabilidad, continuidad, perseverancia. Esto es lo que nos pide Je­sucristo. Estar adheridos, pegados, nutridos por El, con su savia.

Hemos examinado nuestras vidas, y lo que más nos cuesta es reconocer que en nuestro día a día no siempre es el Señor quien dirige nuestras decisiones. También hemos visto que las frases de amar al pró­jimo o está vacía o nos es muy complicada. Siempre hay un vecino desagradable, un familiar incómodo, un compañero de trabajo “imposible”, siempre hay alguien a quien no podemos amar. Igual como mucho lo tolera­mos. Pero amar…

Si no nos alimentamos de su Vida misma, no podemos hacer nada. No podemos amar, o disculpar o perdonar. Imposible. Jesús es claro en sus palabras. Pero ¡qué duros de oído y de corazón somos!

En esta Pascua vamos a pedir (nos lo su­giere el mismo Jesús) y pedir de nuevo para que nos trasforme en personas que oyen, que aman, que oran, desde El y para el Bien.

Seguimos pidiendo por los pastores y sa­cerdotes que nos acompañan, que difícil lo tienen con nosotros…

Caminantes

Relacionado

Etiquetas

Comparte esto